Envejecimiento y calidad de vida

Envejecimiento y calidad de vida, no siempre van unidos; en una sociedad “envejecida” como la nuestra, donde poseemos la menor tasa de natalidad del mundo, debemos ser conscientes del problema al que nos enfrentamos.

 

No es mi intención lanzar un mensaje negativo, sino plasmar la necesidad de realizar cambios en nuestros hábitos y forma de pensar para realizar una prevención precoz de las patologías relacionadas con el envejecimiento.

Existe una gran confusión entre esperanza de vida y longevidad:

-Esperanza de vida:, es el promedio de años que va a vivir una persona nacida en un determinado momento y sometida a las tasas de mortalidad específicas de ese mismo año. La esperanza de vida ha aumentado especialmente a partir de 1900, debido, sobre todo al descenso de la mortalidad infantil, del neonato y de la madre, junto con la mejora en el control de enfermedades infecciosas.
-Longevidad máxima, se refiere a la edad máxima que puede alcanzar el miembro de una especie determinada. Un porcentaje cada vez mayor de individuos alcanzan una longevidad que se acerca cada vez más a la máxima posible en la especie humana.

Una de las constantes de nuestro tiempo es el crecimiento de la población mayor; el población de más de 65 años se ha incrementado en número, pero también han aumentado los años “malos” en los que el individuo vive fisioloficamente disminuido.

Hoy en día las enfermedades del corazón junto con el cáncer, son la causa más importante de discapacidad y también de mortalidad. Los accidentes cardiovasculares y las demencias también han crecido considerablemente.

Todos estos cambios en la morbilidad, deberían hacernos cambiar el planteamiento de la prevención, tratamiento y cuidado de los pacientes.

Todos debemos cooperar para controlar esta situación, incluyendo en la educación de nuestros hijos la importancia de una alimentación adecuada y hábitos saludables; a su vez las personas adultas debemos concienciarnos de la importancia de llevar una vida saludable para llagar “lo mejor posible” a esta etapa de la vida y  para predicar con el ejemplo y por supuesto, los ancianos siguiendo los consejos preventivos de los profesionales de salud.

 

GERIATRIA DEL S. XXI

El envejecimiento es un deterioro gradual de nuestro cuerpo con el tiempo; antes de discutir las características del proceso de envejecimiento y las principales Teorías para explicarlo, es importante distinguir entre envejecimiento fisiológico y enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

A medida que envejecemos, concurren dos fenómenos paralelos, una declinación fisiológica normal y un aumento en la prevalencia de ciertas enfermedades.

El envejecimiento, es un proceso continuo, heterogéneo, universal e irreversible que determina una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación; en individuos mayers sanos, muchas funciones fisiológicas se mantienen normales, pero al ser sometidos a estrés(por ejem: traumatismo, infección, perdida del cónyuge..)se revela la fragilidad de este equilibrio y aparece la enfermedad.

-La enfermedad en la vejez, presenta propiedades que la diferencian de lo que ocurre en otras edades:
-La multicausalidad,  tanto exógenas(externas) como endógenas(internas)
-La polipatología, varias enfermedades confluyes a la vez; es constante que los sistemas cognitivos y psíquicos se vean afectados.
-La tendencia a la cronicidad, debido a la lentitud en la reparación de las lesiones y los trastornos funcionales.
-El riesgo de invalidez.
-La poca claridad en lo que a signos y síntomas se refiere, debido a que se ven afectados múltiples órganos y sistemas.
-La necesidad de una gran prudencia terapéutica; una de las más frecuentes causa de complicaciones en el anciano es la iatrogenia medicamentosa.No existen enfermedades propias de los ancianos, aunque buen número de ellas presentan mayor prevalencia en esta edad.

Las enfermedades más frecuentes entre los ancianos, son las degenerativas, que tienen por base principal la ateroesclerosis  y las cardiocirculatorias, en esta última década han cobrado especial importancia las degenerativas cerebrales (alzheimer, parkinson).

Las tumorales, entre las que destaca el cáncer de pulmón seguido del de colon, estómago, próstata, mama, útero, vejiga, páncreas, ovario y los de piel.

Las enfermedades infecciosas se localizan en el aparato respiratorio y urinario.

También son frecuentes las autoinmunes,  traumáticas y las iatrogénicas.

Dentro de una determinada especie, la longevidad final no sólo depende de su genes, sino en gran medida del ambiente(la alimentación, exposición a sustancias tóxicas y agentes infecciosos, al estilo de vida, etc)

La terapéutica preventiva, ha de cimentarse en la eliminación o reducción de los factores de riesgo, su actuación será distinta según el tramos de edad que se considere.

Preparase para una vejez satisfactoria, donde se pueda vivir el mayor tiempo posible con autonomía y disfrutando de la edad lleva aparejado una alimentación sana, una actividad física adecuada a cada circunstancia, entretenimiento y distracciones útiles, control de patologías de riesgo y una corrección de hábitos nocivos como fumar o el abuso del alcohol y otras sustancias.

Debemos cambiar el hábito de preocuparnos únicamente por nuestra salud cuando enfermamos, por una “preocupación saludable” que incluye una prevención precoz.

 

¿POR QUÉ ENVEJECEMOS?

No existe una teoría sobre el envejecimiento que pueda explicarlo completamente, posiblemente se deba a una conjunto/serie de factores que interactuan sobre el organismo a lo largo del tiempo.

El envejecimiento, es un proceso universal y heterogéneo; aun falta mucho por comprender acerca del proceso de envejecimiento y estamos lejos de encontrar la “formula de la eterna juventud”  Mas importante que dar años a la vida, es dar vida a los años, o lo que es lo mismo: aumentar la “calidad de vida”

-El estrés oxidativo se relaciona con un desequilibrio en la producción de radicales libres de oxígeno y los sistemas defensivos del organismo. Este grado de estrés ya puede evaluarse mediante técnicas analíticas que valoran el equilibrio oxidativo/antioxidante. El dilema es como trasladar las evidencias científicas existentes al uso clínico; así como valorar las formas de intervención sobre el mismo.

-La carga alostática viene a ser la firma biológica del desgaste acumulado del organismo en los sistemas cardiovasculares, neuroendocrino, inmunológico y es sistema nervioso autónomo. La evidencia científica indica que esta medida puede servir como predictor de morbilidad y mortalidad, así como del envejecimiento. Sin embargo, el paso a una aplicación clínica de la misma aun no se ha dado.

-La longevidad sigue un patrón diferente en cada género. Por término medio la mujer vive 7 años más que el hombre, aunque suele manifestar mayor número de enfermedades.

-Existen datos contrastados de la relación entre un acortamiento de la esperanza de vida con aspectos negativos de la psicología individual como hábitos nocivos, pesimismo, afecto negativo y aislamiento social entre otros.

 

CONCLUSIONES FINALES



El desafío del s.XXI  será hacer compatible la logevidad ganada con la autonomía personal.La prevención es una tarea de todos, es necesario aun más, el desarrollo de políticas que estimulen las campañas de salud pública y la información, educar a los distintos grupos de población sobre promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, sobre los cambios de estilos de vida y sobre la modificación de los factores de riesgo. Los profesionales de la salud también deben educar e informar a sus pacientes y a la población en general.

La OMS promueve el modelo de Envejecimiento Activo a través de un conjunto de actividades integradas, con el fin de optimizar las oportunidades que favorecen la salud, la participación y la seguridad de las personas mayores y de esta forma mejorar su calidad de vida y un envejecimiento saludable(Asamblea Mundial de la ONU sobre envejecimiento, Madrid,2002)

Los hábitos de vida saludable son recomendados a cualquier edad; por ejemplo con el tipo de ejercicio adecuado se pueden mejorar las condiciones físicas en cualquier momento de la vida.

La importancia de tener un sueño reparador, con el paso del tiempo la calidad y cantidad del sueño se va deteriorando, se pueden tomar medidas como correctos hábitos de higiene del sueño, evitar alcohol y estimulantes y seguir siempre el consejo de los profesionales de la salud.

La sexualidad a cualquier edad, hay un patrón menos activo a partir de cierta edad, y presenta rasgos peculiares: respuestas más lentas, mayor período de refractariedad, etc. Sin embargo, disfrutar de una sexualidad satisfactoria sigue siendo un elemento fundamental para la calidad de vida.

Muy importante es destacar la importancia de una buena alimentación, a cualquier edad y mucho más en ésta; los beneficios de la dieta mediterránea, son de sobra conocidos; este tipo de dieta destaca un consumo abundante de cereales(sobre todo integrales por su aporte de fibra) y sus derivados, legumbres, frutas, verduras, hortalizas, en menor cantidad pescado, aves, huevos y derivados lácteos y una mínima cantidad de carnes rojas. Estos alimentos deben condimentarse con aceite de oliva, evitando el consumo de grasas saturadas y colesterol, azúcares refinados, dulces y bollería.

Para finalizar decir que el reto de la longevidad es, probablemente, el más importante del s. XXI.

Cuando con los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡¡¡Pero nunca te detengas!!!!

Madre Teresa de Calcuta

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La jubilación

Hace pocos días leíamos en la prensa que el seminario internacional de Cambios Demográficos y Envejecimiento Activo inauguraba su jornada planteando la pregunta siguiente, relacionándola con la viabilidad de las pensiones en el futuro: ¿Habría que retrasar la edad de jubilación?. Alguno de los participantes respondió que sí y matizó lo siguiente: “hasta los 68 o 69 años, pero no con igual sistema de trabajo para cada trabajador, sino con condiciones adaptadas a cada edad”.


Sin duda, esta respuesta no deja indiferente a nadie, pero ¿por qué algunas personas están deseando que les llegue ese esperado momento y otras no quieren ni siquiera oír esa palabra?


Aquí tenemos información sobre esta etapa cada vez más larga e importante de nuestra vida.

La esperanza de vida de la población española es cada vez más alta y, lo que también es muy importante, las personas llegan a esa edad en un estado de salud mental y física cada vez mejor. Esta realidad demográfica pone de manifiesto el progreso de la sociedad española, puesto que está originada por factores positivos como el incremento de la calidad de la sanidad, la mejora de los hábitos de consumo y el aumento del nivel socioeconómico y cultural. Sin embargo, también se produce una situación paradójica: cada vez hay más personas mayores pero no se eleva su nivel de representación y participación en la sociedad. Esta situación se agrava en el momento en el que se inicia la jubilación y se entra en la fase “no productiva” de la vida.

La etapa de la jubilación plantea interesantes desafíos a las personas que, entre otras cosas, han de aprender a ocupar el mucho tiempo libre del que disponen de forma satisfactoria y significativa. Modifica nuestra estructura de funciones, nuestros hábitos, la organización de nuestra vida diaria y repercute intensamente sobre nuestro sentido de eficacia y de competencia personales (Galvanovskis y Villar, 2000).

La jubilación es, tanto un estado al que se llega y que obliga a asumir un nuevo rol, como un proceso que comienza durante la misma vida laboral y que debería planificarse con tiempo para organizar muchos años de nuestra vida.

Atchley en los años setenta, sugiere que el ajuste al proceso de jubilación varía a lo largo del tiempo. Al principio, en la fase de prejubilación, la persona se plantearía expectativas sobre cómo será su jubilación y planea objetivos más o menos alcanzables; después vendría una fase de luna de miel en la que se intenta hacer todo lo que se deseó y no se pudo cuando se trabajaba, o se intenta descansar, disminuyendo cualquier tipo de actividad; algunas personas que no son capaces de encontrar actividades satisfactorias pasarían por una fase de desencanto al no cumplirse sus expectativas. Posteriormente, habría una fase de reorientación en la que se empiezan a formar expectativas más realistas sobre la jubilación hasta que se consigue un ajuste entre las percepciones y la realidad, con lo que se llegaría a una fase de estabilización.

Teniendo en cuenta que la formulación de Atchley se hizo en un modelo de sociedad sustancialmente distinta a la nuestra y que no tiene en cuenta los nuevos patrones vitales de actividad-no actividad, hoy se acepta ampliamente que no todas las personas pasan por las mismas etapas ni necesariamente en el mismo orden.

 

LOS DETERMINANTES (VARIABLES) DE LA JUBILACIÓN

Según Reitzes y Mutran (2004), son muchos los factores que pueden condicionar este importante cambio en el ciclo vital. El tipo de trabajo que se ha realizado, el nivel de ingresos, la situación de salud en la que se esté, junto con otros factores psicológicos, físicos o sociales influyen la vivencia de la jubilación.

 

LAS ACTITUDES HACIA LA JUBILACIÓN MÁS COMUNES SON CINCO:

Rechazo, aceptación, liberación, oportunidad y ambivalencia.

La actitud de rechazo hacia la jubilación hace que se niegue ésta, quizás por haber desarrollado o sobrevalorado su faceta laboral. La vida como persona jubilada se percibe vacía de sentido, sin la posibilidad de mantener el estatus y/o el nivel de vida previo.

Cuando la persona jubilada acepta la jubilación, está tomando una actitud conformista y resignada. Acepta la jubilación como algo inevitable, como una etapa más a la que debe enfrentarse.

La persona mayor puede considerar la jubilación como una liberación y pensar que es un premio al trabajo realizado. Pero este tipo de actitud tiene el riesgo de provocar aburrimiento y apatía por la falta de expectativas, proyectos y actividades con las que llenar el tiempo que antes se dedicaba al trabajo.

Percibir la jubilación como una oportunidad significa que la persona desea jubilarse. Con la jubilación viene la posibilidad de poner en marcha proyectos y actividades que hasta entonces no se han podido realizar por estar trabajando: voluntariado, ocio, relaciones sociales, viajar, etc. Es la jubilación vista en su sentido más positivo porque permite iniciar nuevas actividades, en muchos casos más enriquecedoras que el trabajo que se ha abandonado.

Por último, la persona puede tomar una actitud ambivalente respecto a la jubilación, es decir, mantener conjuntamente varias de las actitudes anteriores.

Por otro lado, la valoración de los discursos personales hacia la jubilación es compleja dado que en una misma persona se han encontrado discursos en diferentes sentidos dependiendo de distintos aspectos.

 

OTROS FACTORES PSICOSOCIALES

El estado de salud  influye en cómo se vive la jubilación porque puede, por una parte, adelantar o retrasar el retiro laboral y, por otra, favorecer o limitar la realización de actividades y la cantidad de contactos sociales (Iglesias, 2001).

Para muchas personas, dejar la actividad laboral favorece una mejora en su estado de salud, sobre todo en trabajos que exigían gran desgaste físico; para ellos, la jubilación suele suponer una liberación de las actividades profesionales y un aumento en su calidad de vida.

Se ha propuesto que las personas que puntúan alto en Neuroticismo tienden a experimentar más emociones negativas y comportamientos no ajustados en las situaciones de la vida diaria, incluyendo la jubilación, y que las personas muy extravertidas permanecen activas y comprometidas socialmente tras su jubilación.

Personas con niveles altos de autoeficacia creen en sus conocimientos y en sus habilidades para manejar efectivamente el proceso de jubilación; son más activas planificando cuál sería el mejor modo de adaptarse a este nuevo cambio. Esta relación es bidireccional, o sea, no sólo la autoeficacia lleva a la persona a planificar su jubilación, sino que también el hecho de planificar puede aumentar la confianza para afrontar esta nueva situación.

El locus de control, concretamente el locus de control interno (creencia de la propia persona en su capacidad para controlar los sucesos vitales), lleva a expectativas más positivas respecto a la jubilación, basadas en la capacidad para controlar las consecuencias asociadas a ella. Este tipo de control se ha vinculado a elevados niveles de autoestima y menor estrés ante los cambios, mayor satisfacción vital y mejor funcionamiento psicológico (Ross y Dentrea, 1998).

Una de las variables sociales que más influye en la jubilación es el apoyo social. En general, la presencia de apoyo social percibido por parte de las personas relevantes (familia, amigos, compañeros, etc.), conlleva una mejor adaptación a la jubilación. Como ya sabemos, la persona jubilada suele pasar por una fase de reorientación donde tiene que construir un nuevo sentido de identidad; para ello, contar con apoyo de compañeros, familiares y amigos es fundamental puesto que facilita este proceso.

En un sentido similar, el estado civil condiciona de forma significativa la vivencia de la jubilación. La situación que proporciona estar casado constituye un apoyo muy importante en la transición a la jubilación y en toda la etapa en sí misma. La mayoría de las personas casadas se ajusta mejor a este proceso y muestra mayor satisfacción posterior.

El nivel educativo y los ingresos económicos se consideran también factores sociodemográficos importantes en el ajuste a la jubilación. Por lo general, cuanto más alto es el nivel educativo, mejor suele ser la adaptación a la jubilación ya que suele planificarse antes y mejor el paso a esta nueva situación. Ingresos inadecuados y problemas financieros se asocian con insatisfacción y mal ajuste; por el contrario, disponer de recursos económicos adecuados, junto con apoyo social importante, buen estado de salud, etc., predisponen a afrontar este proceso vital de modo satisfactorio. Además, las percepciones de las personas que se van a jubilar sobre su posición económica, una vez jubiladas, y las preocupaciones respecto a su futuro nivel de vida, son claves en el ajuste y en la decisión de jubilarse.

Muy unida al nivel de ingresos está la categoría y los factores laborales de la persona jubilada. La pérdida del rol de trabajador es más problemática para aquellos jubilados que estaban en puestos de poco prestigio que para los que ocupaban puestos de reconocimiento personal y profesional. Estos últimos una vez jubilados mantienen mayor contacto con grupos profesionales, se implican más en trabajos a tiempo parcial, etc., lo que hace aumentar sus niveles de satisfacción vital.

Asimismo, los factores laborales, como el estrés o la falta de promoción, influyen en la decisión de jubilarse. Si los trabajos tienen características no muy agradables, los trabajadores suelen estar más dispuestos a tomar la decisión de jubilarse.En cuanto al género, para las mujeres mayores la jubilación no implica un cambio tan brusco como para los hombres porque para ellas no suele suponer un cese en la actividad productiva, sino un cambio del tipo de actividades (desempeño en exclusiva de tareas domésticas). En este sentido, diversos estudios (p. ej., Kim y Moen, 2002) han sugerido que la menor satisfacción de la mujer tras la jubilación se debe a su peor salud y a un menor nivel de ingresos económicos. Tal como apuntan Madrid y Garcés (2000), la discontinuidad en sus trabajos a causa de las responsabilidades familiares las hace estar en desventaja para obtener una pensión.

En el siguiente artículo mostraremos que es lo que podemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida durante esta interesante etapa.

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Terapias alternativas en la tercera edad

LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS pueden hacer mucho por nuestra tercera edad, la cual depende del equilibrio que se tenga en esta edad, pues hay que pensar que el cuerpo y el alma deben estar en perfecta armonía. Si el alma está en equilibrio, nuestra mente en calma, y tenemos una buena relación con el cuerpo, tenemos la clave para vivir en armonia. Las personas mayores sufren el deterioro del envejecimiento, es ley de vida, pero podemos añadir mucha mas vida a los años.

 

Hay que trabajar la imaginación, abriendo las ventanas de la mente hacia el interior del espíritu. Hay que desarrollar la lectura, la musica, las artes, y la memoria, con ejercicios. Es un buen ejercicio a prender de memoria una cancion, una poesia o algo que haya llamado la atención.

El cuerpo no solo envejece, sino que los huesos, los musculos o cualquier otra de las partes internas del organismo van perdiendo fuerza con el paso del tiempo. Y por eso todas las terapias naturales, como el masaje, la osteopatía, la Kinesiologia, etc. son complementos fundamentales para restablecer la armonía de la actividad y madurez, pongamos por ejemplo el masaje:

Provoca una profunda relajación, la liberación de tensiones, a menudo permite que el receptor supere disturbios emocionales que se arrastran desde hace mucho tiempo, dispone de una energia renovadora que ayuda a enfrentarse a ellos, aumenta la autoestima, alivia la fatiga mental y física, el masaje es una forma de ejercicio pasivo que puede compensar en parte la falta de ejercicio, hace regresar la sangre al corazon, ayudando así las funciones cardiacas. Puede eliminar agujetas y otros espasmos musculares. Reduce la atrofia muscular devida a la inactividad forzosa. Puede aliviar el dolor de espalda etc.

También para las personas mayores hay suplementos fito terapeuticos, para mejorar la memoria despejar la mente y combatir los temblores, tomar Ginkgo biloba, para prevenir la descalcificación tomar a diario capsulas de cola de caballo, y para las deficiencias de la vista tomar capsulas de zanahoria, etc. Alimentos antioxidantes como el brecol zanahoria, pimiento rojo, naranja y mandarinas.

La vitamina D para mejorar la absorción del calcio(sardina, arenque, salmon y trucha) La vitamina B6 para la producción de proteinas y prevenir inflamaciones, germen de trigo, platano, coliflor berro y aguacate, zinc y potasio, beber mucha agua para evitar la deshidratación y lubrificar las articulaciones.

Las infusiones de romero y salvia para la mente, y la memoria, las infusiones de manzanilla, lavanda o tila inducen al sueño. Se deben evitar las grasas, comidas muy pesadas, embutidos y picantes, comidas y alimentos salados, suprimir el tabaco y el alcohol. En la tercera edad se necesitan menos calorias, porque el metabolismo se ralentiza y la actividad disminuye, pero no quiere decir que se necesiten menos nutrientes.

También tenemos la osteopatía, que es una terapia que trata manualmente los desordenes orgánicos a nivel vertebral, articular y muscular. Puede beneficiar a la artritis, conservar el movimiento de las articulaciones y mantener la postura correcta. Es también buena para el asma, para mejorar la movilidad espinal y aflojar la caja torácica, para una mejor respiración facil y profunda, para la bronquitis, para las migrañas(al aliviar la tension muscular del cuello y hombros se repararan la movilidad de las articulaciones vertebrales) para los dolores de espalda hipertensión, etc.

También tenemos la Kinesiologia que es una de las diversas ramas de la medicina natural, mediante el test muscular se leen señales y mensajes que nos da el cuerpo a respuestas que el terapeuta le hace. Puede detectar desequilibrios emocionales de experiencias reprimidas y traumaticas, a parte de problemas fisicos, mentales o de meridianos.

Es un principio de medicina basado en leyes naturales, a través de una comunicación no verbal, es decir con unos modos digitales o posiciones de los dedos y las manos, se le pregunta al cuerpo y él nos responde y nos dice la verdad, nos lleva al origen del problema. Todas estas terapias alternativas, son beneficiosas para la tercera edad. Sin olvidarse que en esta etapa de la vida es muy importante el movimiento, porque con todas estas técnicas y con pequeños movimientos, las personas mayores pueden encontrar su armonia y curación para una buena calidad de vida.
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