Los guías

¿Qué es un guía? Una persona que… ¿Una persona? ¡Si una persona!
¿Qué quiere decir esto?

Pensemos por un momento en algunas de las cosas que esperamos de las personas: que tengan capacidad de escuchar y de entender; de sentir, de empatizar. De compartir, dar, recibir. Transmitir y comunicar. Que tengan capacidad de quererse y de querer, de hacer cosas y  de participar. En general solemos esperar cosas positivas… Es decir: “Que sea buena persona”.

Las palabras “buena” y “persona” juntas nos suenan bien, es como si lo que nos gusta de las personas, lo que esperamos encontrar en ellas y lo que consideramos “bueno” fuesen de la mano, se reforzasen mutuamente. En cambio, la palabra “mala” no solemos utilizarla para acompañar a persona, preferimos decir, es que fulanito, o menganita es tal o cual cosa…

La palabra persona, la utilizamos para referirnos a los seres humanos. Y sólo de los seres humanos decimos que son personas. (Si buscamos en un diccionario: La persona es definida como un ser racional y consciente de sí mismo, poseedor de una identidad propia. El ejemplo obvio –y para algunos, el único– de persona es el individuo humano. Viene del latín: persōna y éste del griego: prósōpon )

Pero lo cierto es que todas las cosas positivas que hemos enumerado de las personas, no son patrimonio exclusivo de los humanos.

Llegados a este punto estamos considerando que un guía es una persona, y serbuena persona es una cualidad, que no es patrimonio exclusivo de los humanos.

 

Un guía es una persona que:

Acompaña: quiere caminar contigo.

Conoce el camino: ¿Puedes imaginar un guía en la selva que no conozca la ruta, el clima, los recursos para la supervivencia en esa zona como la palma de su mano?

Los guías están con las personas porque las quieren y creen en ellas, a veces más de lo que las personas creen en sí mismas, están con ellas por vocación.

Te conoce bien, conoce al caminante: Sabe de tus actitudes y tus dificultades.

Te comprende, quiere tu felicidad, lo mejor para ti: Es un amigo.

Sabe cómo encontrarte, cómo llegar hasta ti.

Sabe escucharte, y hacer que te sientas escuchado.

Sabe orientarte, pero lo que desea es que aprendas a oír tu propia voz: la voz de tu corazón.

Pone todo su saber, todos sus recursos a tu disposición para que vivas tu camino.

No te juzga, ni se va, seas la clase de persona que creas que seas. Ve lo mejor de ti, e intenta que lo recuerdes.

Disfrutará contigo de tu alegría, de tu felicidad.

Sentirá tu tristeza y tu pena en su corazón, sobre todo cuando pienses que no haces nada bien, que no vales nada, o que nadie puede quererte.

Es honesto contigo, no da por bueno lo que no está bien hecho, y tampoco te recrimina en los errores.

 

Las cualidades que a veces les pedimos pero que no nos sientan bien:

No es tu siervo, ni una deidad a la que venerar, es tu igual, sólo que en su proceso evolutivo está capacitado para guiarte. Sería absurdo que si tú en la escuela de la vida, vas en Primaria adorases a un estudiante de la Eso, o que le pidieses que te hiciese los deberes.

No está para predecirte el futuro, ni decirte cómo son las cosas, o las personas sin que te molestes en conocerlas por ti mismo.

No vive para ti, tiene su propia vida, sus propias necesidades, sentimientos y proyectos, aunque  tú eres una persona importante en todo esto, su hermano.

Esto es quizás lo más relevante de todo: los guías están con las personas porque desean hacerlo, no es un castigo, ni un trabajo, sea cual sea la persona a la que acompañen. Los guías están con las personas porque las quieren y creen en ellas, a veces más de lo que las personas creen en sí mismas, están con ellas por vocación. Y esto es algo a lo que se comprometen hasta el final. El final es cuando ya no necesitamos que nos acompañen en el camino, por la razón que sea. Entonces no los perdemos, como no perdemos a un buen amigo. No tendría sentido que si vamos a la universidad nos acompañe el profe del cole, esa etapa ya pasó. Tenemos el guía adecuado para cada momento.

 

Los tipos de guías

El primero y el más importante: es tu guía interior, tu maestro interior, o tu niño interior. Es la puerta a tu corazón, a tu divinidad y al amor incondicional del universo.

El segundo: Todos los que tu sientas, es decir, no tiene por qué tener una apariencia concreta. Lo importante es lo que tú sientes en su compañía. ¿Te sirve para ser mejor persona, para crecer, para compartir, para ser más feliz, para tener más ideas positivas, para ser tu mismo, para realizar aquello que sueñas?

 

¿Cuántos guías?

Habitualmente las personas suelen tener dos, y pasan con ellos toda la vida. A veces, coincidiendo con etapas de cambios importantes en la personas, los guías se renuevan, los percibimos diferentes. Otras veces, según cómo percibamos las cosas, de esto podemos darnos cuenta o no. Ya que podemos tener un guía nuevo, pero que utiliza una apariencia anterior con la que nos sentimos a gusto. Lo que no cambia es el sentimiento de familiaridad, de confianza, de amor, compañerismo y libertad que sentimos a su lado.

Todas las personas tienen guías, independientemente de que nos demos cuenta: Nadie es tan rico que le sobre un buen amigo, ni tan pobre que no pueda tener uno.

 

¿Cómo los vemos?

Cuando nos sintamos cómodos y seguros. Sería difícil sentir confianza con una imagen/forma que no nos brinde tranquilidad, eso no facilitaría la comunicación, que es de lo que se trata.

Muchas personas los ven como:

  • Niños o niñas de distintas edades
  • Familiares o amigos que ya han fallecido pero que afectivamente fueron especiales en su vida.
  • Figuras de luz, o como el amigo invisible que tenían en la infancia. Como estrellas, puntos de colores, ángeles, etc.
  • Algunas personas tienen cómo guías a seres vinculados con la naturaleza (duendes, hadas).
  • Energías de la naturaleza, como el espíritu de un bosque, un riachuelo, un animal, o un árbol.
  • Otras ven a su familia de luz.
  • Hay mucha variedad, tanta como personas, esto permite que la percepción de los guías se adapte a distintas formas de pensar, culturas y épocas.

 

¿Cómo los sentimos?

Va a depender de aquella manera que nos resulte familiar, que nos haga sentir paz y tranquilidad.

Hay personas que los ven con una forma física clara, otros los ven por el rabillo del ojo, o en los momentos de quedarse dormidas.

Otras no necesitan forma física pero ven su energía. Hay quienes los oyen en su cuerpo, en su corazón, o en su mente, y quienes no oyen nada.Otras sienten su mano en pequeñas circunstancias del día a día, son como guiños.

Algunas personas sienten su contacto en el pecho, como calidez, compañía o confirmación. Otras los sienten por su piel: en los brazos, piernas, cabeza, como hormigueo, calor, presión, acompañadas de esa sensación familiar, de cercanía y calidez.

 

En cuanto a la manera de relacionarse con ellos conscientemente va desde las personas que lo hacen ocasionalmente , los que lo hacen con frecuencia, hasta los que conviven con ellos como un miembro más de la familia.

La  forma de demostrar las emociones, también va a depender de aquello con lo que nos sintamos cómodos, no harán nada que nos altere, pero en general son afectivos, cariñosos, les gusta  demostrarlo a través de sus palabras, sus gestos, las sensaciones que transmiten, y suelen  tener un gran sentido del humor, y una visión de la vida desenfadada y llena de optimismo, del que intentan contagiarnos si andamos un poco escasos.

Todas las personas tienen guías, y todos los guías se comunican con nosotros, encuentran la forma de hacernos llegar aquello que está en su mano y pueda irnos bien, y esto independientemente de que nos demos cuenta: Nadie es tan rico que le sobre un buen amigo, ni tan pobre que no pueda tener uno.

Todas estas posibilidades son reales, unas pueden parecernos más próximas a nuestra forma de entender el mundo que otras, pero en cualquier caso conviene recordar lo que decíamos al principio. Todos estos seres, son personas porque tienen las cualidades y calidades para ello, y también son guías, porque ese es el camino que han escogido a nuestro lado

 

¿Cómo los identificamos?

Es un vínculo de amor entre dos personas. Sientes amor y paz en su compañía, es como estar en casa. ¿Cómo puedes estar seguro de esto?

¿Cómo puedes estar seguro de que quieres a tus hijos, a tu compañero o compañera, a tu hermana, a tu mamá o tu papá, a tu amiga? ¿Cómo estás seguro de que tus hijos te quieren, o tus padres, o tu perro? ¿Necesitas tocarlos en todo momento, verlos delante de tus narices para sentir que los amas, o que te aman? ¿Puedes medirlo, cuantificarlo, extraerlo de algún lugar para demostrarlo?

Sencillamente, lo sientes, lo vives en tu corazón. Y al igual que te ocurre con las otras personas de tu vida, es la convivencia, el día a día, el compartir lo que hace que el amor crezca, se desarrolle, se transforme. Compartiendo, amando.
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